1. – Educación de calidad
Educar es mucho más que transmitir conocimientos y facilitar unos instrumentos y unas técnicas. Las profesoras y los profesores, con dedicación y optimismo, consiguen que cada alumno progrese porque están realmente convencidos de que puede mejorar y porque existe un compromiso personal con esta mejora. Esto es, en esencia, educar.
La educación en nuestros colegios presenta tres ejes fundamentales, que se dan simultáneamente:
Una buena preparación académica tanto en el área científico-técnica, como en las humanidades, indispensable para preparar con garantías un futuro universitario y profesional: la enseñanza trilingüe castellano-catalán-inglés, la estimulación temprana en la educación infantil, la aplicación constante de las nuevas tecnologías en el aula, etc.
Una educación humana que prepare a cada alumno para afrontar, con autonomía y responsabilidad, todas las circunstancias de la vida en que sus decisiones se sustentarán en las virtudes y valores que hayan adquirido: la fortaleza ante la adversidad, la lealtad y sinceridad con los demás, un espíritu de solidaridad y apertura a nuevos retos…
Esta educación humana es eficaz porque las profesoras y los profesores se esfuerzan ellos mismos en ser coherentes con las virtudes y los valores que esperan en sus alumnos. Educar es exigirse para conseguir, a través de la mejora personal, la mejora de los alumnos. Por eso, no hay nada más gratificante e ilusionante.
Una formación cristiana y espiritual, de acuerdo con la doctrina católica, para aquellos padres y alumnos que lo deseen. Nuestros colegios ofrecen esta asistencia espiritual a las familias a través de las actividades en las que participan tanto los hijos como los padres, si éstos lo desean.
2. – Educación personalizada
En nuestros colegios cada alumno es único, como en casa, porque la familia es el ámbito primero y natural de la educación.
Las profesoras y los profesores atienden individualmente las necesidades educativas de cada alumno y de cada familia. A esta atención, la llamamos preceptuación y es el eje de nuestro proyecto educativo. Cada alumno es único, como es único cada hijo.
La atención individualizada a las necesidades de cada alumno es un factor clave de una buena educación y se manifiesta a menudo en pequeños detalles habituales: atender específicamente las dificultades en el aprendizaje, potenciar las virtudes de cada alumno, corregir siempre positivamente y en privado, no nombrar a los alumnos por el apellido, sino por el nombre, como en casa…
Todas estas manifestaciones se vehiculan a través de la preceptuación: una profesora o un profesor atiende individualmente a cada alumno y a cada familia.
Este preceptor procura conocer bien al alumno, seguir de cerca su rendimiento académico, facilitar su participación en la vida del colegio y su formación cultural y humana. Se entrevista periódicamente con los padres. Hablan de todos aquellos aspectos que inciden en su educación, con la finalidad de concretar objetivos comunes de mejora: de los temas académicos, del carácter de su hijo, de los hábitos, de los amigos, de la relación con los hermanos…
3. – Educación diferenciada
Chicos y chicas tienen distintos ritmos madurativos, diversas psicologías e intereses. Son en tantas cosas diversos, como para plantearse atenderlos también de modo diferente. En nuestros colegios hemos optado por este modelo, porque queremos que todos, chicos y chicas, tengan igualdad de oportunidades.
Respetamos las potencialidades específicas de cada género porque queremos conseguir el máximo desarrollo personal de los chicos y de las chicas.
Los objetivos pedagógicos son los mismos, tanto en el colegio masculino como en el femenino. De cada alumno se espera que desarrolle al máximo sus posibilidades. Potenciamos sus habilidades para que aprendan a razonar, a decidir, a convivir. Promocionamos el desarrollo de las capacidades intelectuales, las aptitudes personales, el espíritu de servicio, el ejercicio responsable de la libertad personal.
Los sistemas educativos de los países más avanzados mantienen su apuesta por la enseñanza diferenciada. La enseñanza pública de Canadá, Australia o Gran Bretaña mantiene la enseñanza diferenciada porque los estudios indican que el nivel de aprovechamiento de los conocimientos es sensiblemente superior en este tipo de centros al de los colegios mixtos. En Gran Bretaña, los centros con el mayor rendimiento en el sistema público de enseñanza son diferenciados. Y en la enseñanza privada británica, la inmensa mayoría de los centros son diferenciados. Un estudio publicado en el 2002, revelaba que el sesenta por ciento de los colegios públicos con mejores resultados del País de Gales e Inglaterra son centros diferenciados.



















